Un caballo salvaje es un caballo que vive en completa libertad sin contacto con el hombre (o muy poco), en oposición a los caballos domesticados.
Definición de caballo salvaje
El término de caballos salvajes se le aplica a los caballos descendientes de los caballos domésticos devueltos a su hábitat natural tras haber sido abandonados por el hombre o de haber escapado. Estos animales se readaptan muy fácilmente a la vida silvestre.
No debemos confundir su situación con la de la raza Tarpán y el caballo de Przewalski, que no está del todo demostrado que pertenezcan a la misma especie que el caballo y que nunca han sido domesticados.
Aunque los Mustang americanos forman la población de caballos salvajes más famosa del mundo, este tipo de animales salvajes podemos encontrarlos en todos los continentes. Así encontramos los caballos Camargue en Francia, la raza Brumby en Australia o los caballos de Namibia en África. Algunas de estas razas como la Brumby están consideradas como invasoras.
Alimentación de los caballos salvajes
El caballo salvaje o en libertad se pasa casi 16 horas al día pastando. De hecho ésta es su actividad principal. En la temporada de invierno estas horas se prolongan debido a que las necesidades de energía aumentan para luchar contra el frío. Los dientes "avanzados" y el pequeño tracto digestivo de los caballos están adaptados a esta actividad.
Su intestino, de pequeño tamaño también, no está adecuado para almacenar alimentos en grandes cantidades lo que obliga a los caballos a comer pequeñas cantidades en repetidas ocasiones. Este tipo de alimentación sosegada y repetida es el que realmente deberían tener todos los caballos, hasta en los establos.
Los caballos en libertad también deben encontrar como saciar su sed. Y es que un caballo bebe de 20 a 40 litros de agua por día, y a veces más dependiendo de las condiciones climáticas, de su tamaño, de los esfuerzos que haya tenido que realizar o de la naturaleza de su dieta.
Sueño de los caballos salvajes
Los caballos salvajes pasan muy poco tiempo durmiendo. En la manada éstos nunca duermen a la vez para evitar cualquier tipo de peligro, sin duda un comportamiento heredado de los tiempos en los que los depredadores peligrosos podían sorprenderlos en cualquier momento.
El caballo no duerme muchas horas seguidas, y lo hace en intervalos cortos. Es capaz de dormir de pie en las fases de sueño ligero, aunque si se acuesta en las fases de sueño profundo si se encuentra seguro.
Impacto sobre el entorno
La presencia de caballos salvajes es algo controvertido, ya que aunque representan un patrimonio histórico innegable, también compiten con los animales domésticos de la zona por el consumo de plantas y pisotean las tierras de cultivo. Además su presencia puede tener un impacto negativo sobre las especies endémicas en ciertas áreas, como ocurre por ejemplo en Australia.